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sábado, 3 de octubre de 2026

Cómo botar tu voto o ¿Cuánto vale tu voto?; carta a los votantes que radican fuera del distrito.

 Querido Manzano[1], te veo desaliñado, como si los años te hubiesen golpeado el andar. Te veo y siento tus arrugas producto de tu frustración de no saber si permanecer digno o renunciar a la fraternidad para irte en brazos del servilismo, la corrupción y el lucro personal.

Quisiera que persuadas a tus amistades y familiares que viven fuera del distrito. Quisiera que les expliques que ir a votar no es una ocasión para asaltar a los candidatos y ponerse en subasta, cual mercancía lujuriosa, para que voten por quién da más regalos o quien se humille más ante ustedes. Votar no puede significar que vengan a mi pueblo y exigir privilegios como si fuesen edecanes del oportunismo.

Puedo entender que naciste aquí, pero te fuiste a la gran ciudad para buscar mejorar tu calidad de vida, puedo entender que sólo vengas una vez al año en tu fiesta patronal o cuando tu abuelita fallezca, todo eso lo puedo entender. Más no pidas que me mantenga estático cuando veo que al llegar a nuestra cumbre y pasas la gorra[2] con prepotencia y fariseísmo ante la candidatura que cumplió tus requerimientos.

Apreciado Manzano, ¿ya no recuerdas nuestros juegos infantiles donde la gente buena siempre tenía que ganar?. Ahora te mofas y ridiculizas a quienes desean hacer las cosas bien y en beneficio colectivo. Te parece ingenuo y paupérrima las acciones que pretenden cambiar las formas de gobierno para un verdadero beneficio colectivo. Tú reivindicas lo lumpen, el asalto de cuello y corbata, la corrupción que deje obras. Tú llegas y crees ser “el gallo del gallinero”[3] y debajo de ti están los lugareños que huelen a estiércol y tienen un aspecto como si evocaran “lamentos del indio”[4].

Por favor, no botes tu voto. No votes por tu pariente, por tu amiga o por tu futuro socio mercenario; vota por quien creas que va a mejorar las condiciones de vida de los nuestros y tú también siéntete uno de los nuestros. Y si no deseas votar por convicción, mejor sé digno y paga tu multa, deja que nosotros elijamos nuestro próximo azote o quizá sin ti y los tuyos podamos elegir a nuestro faro del camino. Y si vas a subir a esta tierra olvidada por su patria, ven con tu propio esfuerzo, ven y convídanos del pan que traes en tu alforja y nosotros te daremos nuestro vino cordillerano. Así podremos reconciliarnos y sentirnos uno sólo, cochanos[5] que nos quedamos en la altura a resistir la ignominia burocrática y cochanos que salieron al mundo a predicar nuestra existencia.

“Tenemos que seguir amando, aunque no hayan caminos para andar,

aún si nuestros pies están cansados,

una brecha, un camino quedará,

tenemos que seguir andando, compañero.

Tenemos que seguir amando cuando hay brillos que opacan nuestra luz,

cuando hay voces que aturden nuestra voz,

estos días de ominosa claridad,

tenemos que seguir creyendo, compañera”[6]


Pintura de Julie Lonneman 2011: EL buen pastor.
Estudio Julie Lonneman




[1] Manzano fue el nombre que le puse a mi amigo imaginario cuando tenía 3 años.

[2] Pasar la gorra es una expresión que describe el acto donde un artista callejero pide colaboración a su público espectador.

[3] El gallo del gallinero hace referencia al que manda en determinado lugar, al líder de barrio.

[4] Lamentos del indio es una forma despectiva de retratar el reclamo y protesta rural ante el abandono estatal, implica un desprecio y burla por la precariedad andina.

[5] El gentilicio de los que viven en Marcapomacocha es cochana o cochano.

[6] Letra de la canción Vivir amando, compuesta por Eduardo Salas Arce y cantada por el Grupo Siembra. Link de la letra de la canción: https://siembracanciones.blogspot.com/2008/09/vivir-amando.html Aquí pueden escuchar la canción: Soundcloud https://soundcloud.com/gruposiembra-peru/11-vivir-amando

Youtube https://www.youtube.com/watch?v=aAwqEOvVxP4

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Entre el deber ciudadano y la lealtad a los parientes: La elección distrital del 2022 en Marcapomacocha.

[1]El electo alcalde, Marco Antonio Garay Meza, vuelve al sillón municipal. Con él, Corpacancha retoma su influencia y superioridad numérica en las elecciones municipales del distrito. Después de 20 años de mantenerse, aparentemente, relegada a un segundo plano en la definición de las elecciones ediles, han definido el destino distrital nuevamente.

Por la noche del dos de octubre del 2022, la plaza de Marcapomacocha estuvo atiborrada de simpatizantes del alcalde electo. La escena parecía la celebración de un equipo deportivo cuando gana un campeonato local. Muchas cosas se dijeron, entre llantos e improperios típicos de un espíritu jubiloso de nuestro ande. Las palabras más recurrentes eran: “vamos”, “nosotros”, “pueblo” y “marquiño”. Estas palabras triunfales marcan muy bien la sensación que genera la victoria de Garay Meza. Son palabras que expresan el espíritu corpacanchino que perduraba hasta antes del nuevo milenio. Porque la victoria dada, se explica gracias al apoyo irrestricto e incondicional de ciudadanos que viajaron desde distintos puntos (exteriores a nuestro distrito) para asegurar el triunfo. Y quien quedó en segundo lugar también reprodujo la misma dinámica. Ambos candidatos (o quizá todos) tuvieron la oportunidad de ganar, sí sólo sí convencían al votante turista. Esa ciudadanía que no padece del consumo de coliformes fecales en el agua doméstica, la misma ciudadanía que no se ve afectada por la polución de la carretera en la estación seca. Por eso, es pertinente apuntar algunas reflexiones, conclusiones y cuestionamientos respecto a lo sucedido en los últimos comicios electorales.

El voto golondrino determina la elección municipal desde hace dos décadas. Muchos creen que: ser golondrino sólo se refiere a aquellos ciudadanos que no tienen ningún vínculo ancestral ni parental con el distrito. Craso error, que está muy bien definido por los organismos electorales[2]. No se necesita recibir un monto de dinero o ser ajeno a la parentela local para ser denominado golondrino. Pero nuestra forma de organización andina, nuestros roles de parentesco[3], nuestro padrinazgo[4] y las redes de reciprocidad[5] que gestamos entre nosotros hacen que defendamos a la parentela, que nunca vivió o que sólo creció en el lugar, como si no fuera golondrina.

Entonces nuestra cosmovisión andina hace que claudiquemos ante las normas electorales. Pero estas a su vez reproducen otra forma de identidad: La asociatividad contra el legado gamonal[6]. En este caso, la formación y desarrollo ideológico que tuvo la antigua SAIS Pachacútec es clave para entender su voto en bloque. Mientras que, las Comunidades Campesinas de Marcapomacocha lidian con pugnas por el control y la manipulación del poder individual; el adoctrinamiento cooperativista, de la otrora SAIS, suele caminar en bloque. Curiosamente, las comunidades campesinas deberían ser las que determinen su apoyo en bloque, pero nunca fue así. Mientras que en las comunidades de nuestro distrito se fomentó la oratoria, la demagogia y el vasallaje (residuo del gamonalismo), Corpacancha tuvo una estructura asociativista que vio su fin junto al cambio de su escuela fiscal (1999). Corpacancha, recién ha entrado en una pugna por la tierra desde el nuevo milenio y al menos durante diez años más, no evidenciará fallos en su dinámica ideológica.

Las tres comunidades campesinas o oscilan por un tránsito de redescubrimiento o reinvención de la identidad comunal. Aunque tienen bastante por remediar: la población que han dejado relegada y su praxis política les juega en contra. Estas, ya no determinan, necesariamente, el devenir del pueblo. Pero, siempre son la esperanza de fiscalización y cautela que añora el distrito. Su desunión es tan evidente que no han sido capaces de apoyar a un candidato único. Y, aunque ahora les remuerda que alguien que no es de los suyos vaya a gobernar, tienen que resignarse; pues el revanchismo y la envidia siempre les juega en contra. Perdón, sólo una vez se pudieron poner de acuerdo: cuando no permitieron la reelección de Marco Garay (2006)[7] y prefirieron votar por el “Vito Corleone” local, todo con tal que no vuelva a ganar alguien de Corpacancha.

La falta de ampliación del área urbana, dentro de la capital de distrito, hace imposible un desarrollo social sostenible. En dicho caso, tenemos que agradecer a los votos golondrinos su permanencia, de lo contrario nuestro presupuesto y beneficios locales se reducirían drásticamente. Por un lado, la Comunidad Campesina de Marcapomacocha no ejecuta la tan ansiada ampliación del área urbana, generando que cada vez sea menos interesante quedarse dentro del pueblo y defenderlo. Por otro lado, Corpacancha con una mejor geografía para albergar una ciudad considerable, tampoco cede, pues se escuda en su personería jurídica de empresa privada. De esta manera, no es difícil imaginar que no estamos cercanos a la resolución de este problema. En consecuencia, los votos golondrinos cada vez serán más y no podremos oponernos a su generosa contribución de mantener vigente un distrito sin capacidad de habitación.

El alcalde electo debe cargar pasivos y vacíos ediles que por décadas se han estado obviando. Aún no me convence su política ambiental. Los demás candidatos tampoco eran mejores en este aspecto. Siento que, aún no relacionamos el medio ambiente con nuestro futuro cercano, si no más bien lo vemos como un bien utilitario que debe exprimirse hasta donde se pueda para lucrar a nuestras poblaciones. No importa que seamos el colchón hídrico más importante del país. Tampoco caemos en la cuenta de que, en nuestro territorio comienza la amazonia[8] (pocos saben que pertenecemos a la cuenca hidrográfica del río Amazonas). Del mismo modo, al margen del resultado, no ha habido capacidad de proyección respecto a nuestro futuro a mediano y largo plazo. En estas elecciones no hubo pactos de gobernabilidad ni de planificación distrital que otros distritos más pobres y menos accesibles se preocupan por priorizar. Estos aspectos, desde luego, escapan a la responsabilidad de la gestión entrante o a la saliente, es la indolencia general del distrito frente a un problema actual que no se quiere enfrentar.

No sería justo terminar este análisis sin expresar libremente mi simpatía y aprobación por el candidato que quedó en segundo lugar: Silvio Varillas Hidalgo. Yo hubiese querido que él gane. Pero ser sucesor de la actual gestión le jugó en contra, ya que como es lógico cada gestión saliente está desgastada y su aprobación va en retroceso. Mis motivos para optar por él eran: Pertenece a las instituciones que también pertenezco y se le podía procesar política, comunal y legalmente, ante cualquier afrenta, con mayor facilidad. Mientras que, a Marco Garay no se le podría acorralar tan fácilmente ya que la actual administración de Corpacancha (que es su mayor respaldo) es gaseosa y voluble, por los juicios internos y las luchas por la tierra. Sin embargo, no llegué a votar ya que a raíz de la pandemia las movilidades de transporte público ya no transitan a doble horario ni domingos (hemos retrocedido 25 años en ese sentido).

Para concluir, el voto ciudadano de Marcapomacocha está determinado por su cantidad de parentela y redes de reciprocidad. Esta práctica, está normalizada e institucionalizada, de modo que es irreal asumir un voto racional mayoritario. Por ello, es una ofensa si algún caudillo político no ayuda a sus allegados una vez puesto en el poder. El revanchismo comunidad (rezago de gamonalismo) contra Corpacancha y los no comuneros siempre determinan el bando del candidato y su indefectible destino. Por último, es contraproducente lamentarse por la existencia de votos golondrinos; cuando no se hace nada por ampliar el área urbana, que podría hacer frente con presencia real de quienes quieren habitar el distrito y no pueden. Se asoman cuatro años complicados para el distrito, indiferentemente del ganador, son los problemas que ha acumulado el distrito.

Propaganda del electo alcalde.


[1] El presente artículo sirvió de base para la postulación y sustentación de la investigación y  ponencia antropológica: Comunidad campesina contra la SAIS: Parentesco y reciprocidad en la elección distrital del 2022 en Marcapomacocha.

[4] Entre el padrinazgo y la democracia, Alfredo Quintanilla: https://andes.missouri.edu/andes/especiales/aq_padrinazgo.html

[5] Leer el libro: Reciprocidad e intercambio en los andes peruanos: https://repositorio.iep.org.pe/handle/IEP/667

[6] En mi investigación, sustento cómo es que las comunidades campesinas defienden el derecho de  la propiedad privada y a raíz de ello se autodetermina como las únicas instituciones y personas naturales con capacidad de decisión.

[7] El alcalde electo gobernó por primera vez durante los años 2002 – 2006.



[1] El presente artículo sirvió de base para la postulación y sustentación de la investigación y  ponencia antropológica: Comunidad campesina contra la SAIS: Parentesco y reciprocidad en la elección distrital del 2022 en Marcapomacocha.

 




domingo, 5 de octubre de 2014

Hoy es día de fiesta (poema)

Hoy es un día de fiesta,
Alista el terno,
La manta cargada de coca y carne,
Las manos ávidas de saludar,
El pueblo a la espera del elector.

Hoy es día de fiesta,
El poncho cubriendo del viento,
El sombrero cubriendo del sol,
El caballo al compás del júbilo,
El pueblo alistando las urnas.

Hoy es día de fiesta,
La compañera madrugó
Preparó el fiambre,
Patachó el rebaño,
El pueblo calculando la llegada.

Hoy es día de fiesta,
La pareja pastoril se despide
Acarician al perro,
Le piden cuidar del ganado,
El pueblo sirve calentado mientras tanto

Hoy es día de fiesta,
Dos cabalgados asoman la entrada,
Son los que han de elegir,
Los postergados los que decidirán,
El pueblo alerta está.

Hoy es día de fiesta,
Compañera y caminante sentencian,
Optan por quienes les acogieron,
Deciden por aquellos que
El pueblo había menospreciado.

Hoy es día de fiesta,
Subirá al balcón el sucio,
Hablará el de apellido infame,
El mismo que no tiene mas que
Decencia y paz frente a su pueblo.

Hoy es día de fiesta,
El elegido se siente con una deuda,
Se le botó del colegio,
Le serraban la puerta en las fiestas,
Solo los pastores le decían que
 también era del pueblo.

Hoy, día de fiesta
No para los que gastaron
Saliva y dinero,
Trayendo extraños,
Comprando voluntades.

Hoy es día de fiesta,
deseos y sueños casi olvidados,
ideales siempre manchados,
desde hoy todos reivindicados,
El pueblo acepta y se retira esperanzado.

Desde los confines, las alturas,
de allí salen las buenas aventuras.

martes, 27 de mayo de 2014

Las tres aves. La historia de cómo llegar a ser alcalde en Marcapomacocha.

Todos conocemos la fama que gozan la calandria y la golondrina, la primera es citada como un ave de canto angelical y por ende muy codiciado, la segunda es un ave errante sin hogar fijo, un ave estacionaria; también está el cullic, un ave menor y sin importancia aparente. Hago referencia a esto porque he escrito un cuento con este título y la historia se desarrolla dentro del distrito de Marcapomacocha. Sin embargo aquí me propongo exponer y explicar las razones del estado actual para llegar al gobierno municipal, su evolución en los últimos veinte años y las probabilidades de cambio.
Autoridades municipales del distrito.

La calandria hace referencia al gobierno municipal dominado por la Comunidad Campesina de Marcapomacocha, una etapa dorada para el pueblo capital de Marcapomacocha. La golondrina tiene una analogía con la manera actual de ganar las elecciones, con votos foráneos e indiferentes a la realidad distrital. El cullic, como muchas otras aves del lugar, es un ave intrascendente como lo es cualquier poblador del distrito sin una institución o grupo que apoye el cambio.

La etapa de gobierno de la calandria, donde el cargo era sorteado dentro de los comuneros de Marcapomacocha, era buena para quienes vivían en la capital de distrito de donde eran oriundos los comuneros, los demás anexos poco o nada eran atendidos. Hasta mediados de 1990, la única institución que ponía y deponía alcaldes era la Comunidad Campesina de Marcapomacocha, esto abrigó un rencor en los anexos que nada podían hacer por la minoría electora que eran. Lastimosamente, el último alcalde propuesto por esta institución no terminó su gestión con resultados aprobatorios. Cabe mencionar que el cargo de alcalde pasó a ser asalariado y no ad honorem como lo venia siendo desde inicios de la vida distrital.

Así se da un primer cambio donde llega a ser alcalde alguien foráneo a la Comunidad Campesina de Marcapomacocha. Esta gestión, más carismática que anteriores y supeditada a la política asistencialista de la dictadura fujimorista, logró modificar muchas cosas a nivel de infraestructura. En este periodo se puso fin a la escuela fiscalizada de Corpacancha, alma máter de muchos pobladores de todo el distrito, transformándola en estatal y con ella sumiéndola en la limitada calidad que tiene todo el sistema educativo rural.

El segundo cambio era inminente y con ella el ingreso de la golondrina. La postergada Corpacancha con habitantes cinco veces mayor en número que cualquier otro anexo o la misma capital de distrito propuso su candidato, logrando ganar. Lo que no se conoce es que en un inicio el grupo fue impulsado por el director del centro educativo 54556 Corpacancha y un comunero de Marcapomacocha (llegaría a ser presidente mas adelante), ambos reunieron a un par de pobladores de Corpacancha y comenzaron el 2000 su campaña. La estrategia para ganar era simple pero fue una segunda opción, la primera era que ese comunero encabezaría la lista así tener votos del pueblo capital, sin embargo este sujeto viajó al extranjero y con él el triunfo asegurado. Entonces la única manera de vencer a “los egoístas cochanos” era convencer a toda la parentela corpacanchina, que viviera o votase en otro lugar, de hacerse el cambio de domicilio y votar en Marcapomacocha, para por fin ganar. Eso pasó y así comenzó la nueva etapa electorera que en la actualidad se maneja.

Foto que causó polémica en el facebook de la Comunidad Campesina de Marcapomacocha, donde se ve al alcalde en la procesión del aniversario de  la Comunidad Campesina de Marcapomacocha
La capital, Marcapomacocha, herida en su orgullo al no haber podido ganar con sus candidatos se fijó una meta: Ganar a cualquier precio antes de que otra vez gane un Corpacanchino. Así se apoyó no por convicción sino por rencor y el 2006 era elegido alcalde uno de los pobladores menos probos del lugar. Su primera gestión se convirtió en la compra de conciencias de todo aquel que se oponía  la meta era o estas a favor o simplemente no existes como político dentro del distrito. Las elecciones del 2010 no fueron diferentes a las dos anteriores, la reelección al igual que el segundo lugar se ganaron por votos foráneos.

Ahora el ambiente es similar, sea el candidato que sea sabe que si no consigue votos superiores al contrincante no tiene esperanza. De la gestión actual se puede decir que es tan asistencialista como lo fue la dictadura fujimorista y la población del lugar parece que se contenta con el dinero que el alcalde subvenciona cada vez que alguien se accidenta o fallece. Hasta quienes más se oponen son opacados porque como es un pueblo chico, siempre alguien sabe algo de ese que se dice diferente del resto.


La época de cullic aún no llega, lo mismo que aún no se les da oportunidad a los jóvenes de organizarse independientemente y no sean más apadrinados por los mismos de siempre. Tampoco se ha dado chance a las mujeres, a los anexos de Yactac o Sangrar. Algo si es seguro, aún ese sujeto elegido para cambiar la situación actual, tiene que lidiar contra los golondrinos y las conciencias compradas aún dentro de su círculo familiar y con la consigna todavía latente en los corazones cochanos de no dejar gobernar a quien no es de la capital. Mientras tanto, el potencial turístico, la identidad local y las expectativas educativas serán siempre cosas que se dejan escondidas debajo de los pellejos de animales muertos accidentalmente, completamente inservibles.
Niñas del poblado capital jugando con el agua que esperemos no escasee en un futuro inmediato