Mientras se iniciaba el procesamiento de los votos y la ONPE actualizaba los resultados cada 10 minutos, el insomnio y los nervios por saber el resultado final, me animé a escribir una suerte de arenga para animarme y animar a quienes probablemente habían votado distinto a mí. Entonces encontré en mis recuerdos un gran amigo que seguramente esté igual de nervioso que yo en ese momento. La siguiente carta la mandé tal cual, por el whatsApp, más o menos a las 3 de la mañana.
Carta
post segunda vuelta electoral.
Para
don José Arrieta:
Querido
hermano, ahora que ya pasó la segunda vuelta electoral; el 29 de julio próximo,
gane quien gane seguiremos con temor de ser extorsionados, seguiremos con miedo
de cruzar una calle ante un posible accidente vehicular, seguiremos
levantándonos por las mañanas antes de que el sol nos llegue inclusive a donde
no nos llega el sol, seguiremos buscando ahorrar dinero para algún nuevo
proyecto, seguiremos asustados frente a las noticias que seguirán anunciando
más muertes a consecuencia de cobros ilegales o asaltos. Sea quien sea, fuese a
asumir Palacio de gobierno, para nuestra realidad y nuestros territorios no
cambiará nada excepto que tendremos un día menos de vida. Logramos sobrevivir a
la explotación de hombre por hombre en las haciendas, al terrorismo, a las
crisis económicas, a la corrupción estatal, a las emergencias sanitarias y
estamos sobreviviendo a la criminalidad. Porque para la agricultura, la
ganadería, la pesca y la minería la vida siempre continúa. De nosotros depende
todo lo demás y aunque a veces nuestras actividades choquen y sean contrarias,
generalmente nos complementamos. Somos un pueblo primario exportador y aunque
desde la academia o el poder a veces lo muestren como atraso o vergüenza,
quienes nos dedicamos a esto lo hacemos con dignidad, pasión y disciplina.
Gracias a nuestra actividad agrícola, ganadera, minera u otra; no solo hemos
producido rentabilidad, henos creado escuelas, centros médicos, centros
poblados, carreteras y sobre todo hemos creado familia pues dentro de nuestra
jornada diaria hemos hallado amor. Y como en tiempos de Jesucristo o de
nuestros ancestros indígenas, lo que tenemos siempre lo hemos compartido, sin
importar que imperio o calamidad esté aconteciendo. Querido amigo, que nuestras
manos y corazón sigan produciendo las raíces y riquezas de nuestra querida
nación.
Paraje Cullic, Marcapomacocha 08 de junio del 2026.
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Nota: Mi amigo es ingeniero de minas. Lo conocí cuando él era el jefe de área de relaciones comunitarias del proyecto minero Ariana y yo representaba a la Comunidad Campesina de Marcapomacocha. En el proyecto, conformamos el Comité de Monitoreo y Vigilancia Ambiental Participativo del mismo, órgano de fiscalización ambiental que tuve el honor de presidir inauguralmente en los años 2019 y 2020. Solíamos discrepar, pero a pesar de ello forjamos una amistad que logró superar nuestras ideologías.

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